El Lado Bueno vs. El Lado Oscuro de la Fuerza



Los seres humanos nacemos con una energía vital llamada libido: es una energía sexual que nos impulsa a apegarnos a los demás y a convertirlos en objeto de nuestras necesidades primero y después, de nuestros deseos. Cuando la libido se bloquea, por alguna razón, la sexualidad se ve afectada.

El deseo, el placer y el erotismo son como los Jedi, Han Solo y la Princesa Leia. Pertenecen al lado bueno de la Fuerza. Coquetean, buscan aventuras, exploran y generalmente están dispuestos a entrar en acción.

En cambio, la exigencia, el miedo, la angustia y la crítica corresponden al lado Oscuro. Son los Darth Vader de la sexualidad y del sexo. Cuando estas fuerzas se conjuran, pueden generar o sostener tanto disfunciones sexuales como bloqueos libidinales, los que a su vez pueden hacer estragos en la autoestima, en la identidad y en la vida de pareja.

La exigencia es sentir que hay que cumplir con un deber o lograr un cierto rendimiento a nivel sexual. Los parámetros del éxito generalmente se asocian a que haya erección, penetración y orgasmo. Sin ellos, se considera que el intento fracasó o fue insatisfactorio. Aparece en la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, la eyaculación retardada, anorgasmia y, a la larga, produce baja de deseo y evitación del sexo.

El miedo está relacionado con fantasías de que el sexo es dañino o peligroso. Muchas veces es producto de una crianza represiva, de creencias religiosas, de experiencias de dolor o traumas. Sus víctimas tienden a padecer de vaginismo, dispareunia, anorgasmia o aversión al sexo.

La angustia se asocia a la expectativa ansiosa antes del encuentro sexual o durante el mismo. Las personas se ven asaltadas por ideas negativas, creen que no va a funcionar, se desconcentran y quieren que todo se acabe lo más rápido posible. La angustia produce una desconexión con las sensaciones y bloquea las señales de placer del cerebro. Está presente en todas las disfunciones, masculinas y femeninas. Puede aparecer antes, durante o después de la experiencia sexual "fallida" y luego sostiene el síntoma en el tiempo.

Tanto la crítica como la autocrítica deterioran la autoestima y destruyen a quienes la emiten y a quienes la reciben. La crítica no permite aprender ni superar las dificultades y, más bien, las agrava. Proviene de la frustración e implica ponerse en un lugar de superioridad respecto al otro que así queda minimizado. De todos los villanos, es el más dañino.

Otros bellacos son: la depresión y sus medicamentos, la diabetes, obesidad, drogas y alcohol, enfermedades graves, los conflictos de pareja, estrés laboral o simplemente una mosca que se cruzó en el camino.

Buena suerte y ¡Que la Fuerza sea contigo!



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